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Neil Harbisson

“El arte que hago no es creativo, es revelatorio, de una existencia que es la realidad”

Os parecerá imposible, pero el primer cyborg con el que he tenido contacto no ha llegado del futuro, sino desde Nueva York, desde donde atendió nuestra llamada por Skype. 

Criado en Mataró, de padre irlandés y madre catalana, a Neil le diagnostican a los 11 años acromatopsia, es decir que su visión, no podría distinguir colores. Un hecho que le sirvió para desarrollar aún más su creatividad: no tenía suficiente con las teorías del color que ya existían y comenzó a crear las suyas. A cada color le asignó una nota del piano, y así es como llegó a la idea que necesitaría una antena para percibir los sonidos de los colores. Al dotarse de un nuevo órgano, Neil no solo ha sido el primer cyborg reconocido por un estado, sino también, está haciendo cambiar nuestra propia concepción y plantearnos qué es en realidad "ser humano". 

Entrevista: Toni Chaquet
Fotos: Miquel Taberna


¿Cómo es sentirse cyborg?
Es sentir que tu eres tecnología, y no que la estás usando o llevando. No noto la diferencia entre la antena y mi cuerpo, sino que la considero como cualquier otro órgano. Esto me empezó a pasar meses después de escuchar colores permanentemente, hubo un punto donde empecé a soñar en color. Y entonces fue el cerebro que estaba creando los mismos sonidos que el software. Lo cual significaba que no podía diferenciar lo que estaba creado por el cerebro o por el software. 

¿Crees que en el futuro habrá más cyborgs?

Sí, creo que estamos en el renacimiento de nuestra especie. A medida que pase el tiempo iremos viendo a más gente con nuevos órganos y sentidos. Estamos en un punto de diseñar qué especie queremos ser. Yo me considero trans-especie, por el hecho de adaptar órganos y sentidos de otras especies o de especies que aún no existen. Igual que ahora no tienes por qué vivir el resto de tu vida con el género con el que has nacido, ¿por qué tienes que vivir siendo la especie con la que has nacido?

Una de los motivos por los que creaste la Fundación Cyborg y también la empresa Cyborg Nest era para animar a la gente a convertirse en uno de ellos e investigar y desarrollar nuevos sentidos. ¿Cualquiera puede convertirse en cyborg? ¿Habéis recibido muchas peticiones de gente que quiere inscribirse en la Fundación?

Sí, muchas. Y también de empresas interesadas en desarrollar nuevos sentidos. Además, en las universidades donde voy a dar charlas, los estudiantes ya piensan en crear aplicaciones y sentidos para el cuerpo. La mentalidad está cambiando y el miedo a unirnos biológicamente a la tecnología empieza a desaparecer. 

También me interesa mucho, a parte de tu condición de cyborg, tu faceta de artista y precursor del movimiento cyborg art.

Bueno, para mí no hay separación entre tecnología y arte. Para mí convertirse en cyborg es arte, el hecho de crear la antena es arte. Podríamos decir que el cyborg art tiene dos partes: una sería crear tus sentidos y órganos, y la otra el revelado, que consistiría en explicar lo que pasa dentro de tu cuerpo mediante el arte. 

Háblame entonces de esa parte del revelado. ¿En qué consisten los retratos sono-cromáticos que haces?

Los hago cuando me acerco a una cara y me anoto los sonidos que percibo y posteriormente envío esos sonidos a la persona. Consiste en ir del color al sonido. También hago partituras del color basada en voces. Por ejemplo a partir de conocidos discursos de políticos. Depende, si pinto lo que escucho o toco lo que veo.

¿Y qué rostro te ha sonado mejor?

Pues en Nueva York hay un movimiento de jóvenes que se llama Club Kids, que se transforman cada noche y salen a bailar. En Barcelona también están. Son los más interesantes porque cada día van cambiando mucho su aspecto, son muy musicales, llevan mucho maquillaje y mucho color. También los rostros de los travestis suenan bien. Por ejemplo, en Barcelona está la Mónica del Raval, que lleva mucho maquillaje. Son gente que suena muy divertida e interesante, tienen muchas notas y eso me gusta.

También imagino que escuchas los sonidos de la comida. ¿Qué suena mejor una ensalada verde o una hamburguesa?

¡Soy vegetariano! Entonces las hamburguesas no las suelo oír. (risas). Las ensaladas son lo mejor porque hay tantos colores que te dan más opciones a componer música. De hecho estoy colaborando con El Celler de Can Roca creando un toca platos. Lo llamamos el Cromáfono y consiste en un plato giratorio transparente con un sensor debajo que te permite escuchar el sonido de la comida que pones encima. Jordi Roca actualmente, está trabajando en la creación de platos sonoros.

Dices que también eres capaz de conectarte a algunos satélites a través de tu antena y escuchar el sonido del espacio. ¿cómo es ese sonido? O mejor, ¿qué colores tiene el espacio?

¡Todos! Visualmente parece negro, pero en realidad no lo es, está lleno de colores invisibles y que suenan mucho. Tiene más colores de los que yo puedo percibir. El espectro sonoro y visual es enorme comparado con lo que percibimos aquí. De hecho necesito más tiempo para acostumbrarme a conectarme con el espacio. Mi objetivo es tener una visión estéreo y escuchar los colores de los dos sitios a la vez.

¿Es mediante esos sonidos que percibes que luego das conciertos espaciales?

En efecto. Amplifico los sonidos del espacio para que los escuche el público. En mi segundo concierto que di en Barcelona, tuve que parar al cabo de 15 minutos porque un hombre empezó a temblar: le cogió un ataque epiléptico y el concierto se canceló por la sobre estimulación de su cerebro.

¿Tan desagradable es el sonido del espacio? Aunque debo decir que personalmente, me propondría aguantarlo por la curiosidad de escucharlo...
Claro, pero mi objetivo no es ser creativo, no es crear música que guste: es revelar existencia. El arte que hago no es creativo, es revelatorio, de una existencia que es la realidad. Yo simplemente soy el medio. 

Por último, Neil ¿De qué te consideras Faaan?

Soy fan del espacio, estoy obsesionado con ello. Es el gran misterio, saber dónde estamos. Poder mandar mis sentidos al espacio es una forma de explorar, de ser un astronauta mental: mi mente está en el espacio y mi cuerpo está aquí. En el s.XXI podremos explorar el espacio desde aquí, mandando nuestros sentidos fuera de nuestro planeta. Y esto es lo que más me entusiasma. 

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